No. Muchas mujeres aumentan de peso durante la mediana edad, pero resulta difícil separar completamente qué parte corresponde a la transición menopáusica y cuál al envejecimiento, actividad física, alimentación, sueño y otros factores.
Lo que aparece de forma bastante consistente es una tendencia a modificar la distribución de la grasa, con mayor acumulación abdominal y visceral durante la transición menopáusica. Esto no significa que todas las mujeres tengan que engordar.
Tampoco está bien establecido que la menopausia provoque por sí sola una gran reducción inevitable del metabolismo basal; la interacción entre hormonas, edad, músculo, actividad y balance energético es más compleja.
Centrar toda la atención en la báscula puede hacer que pasen desapercibidas otras mejoras. Tener más fuerza, tolerar mejor una caminata o mantener una rutina son avances relevantes aunque el peso cambie poco. La evolución debe interpretarse durante un periodo suficiente y junto al contexto de salud, sin juzgar cada fluctuación diaria.
La respuesta más útil suele incluir hábitos que puedas sostener: entrenamiento, movimiento cotidiano, descanso y alimentación adecuada. Si necesitas modificar tu dieta, un profesional de nutrición puede individualizarla. El ejercicio debe plantearse con objetivos de capacidad y salud, evitando usarlo como castigo por comer o como una promesa de eliminar grasa de una zona concreta.
Idea final. La perimenopausia puede modificar dónde se acumula la grasa y hacer más complejo el contexto metabólico. No determina inevitablemente cuánto vas a pesar.
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Fuentes de consulta: OMS · Menopausia · OMS · Beneficios de la actividad física