No en ninguno de los dos sentidos. La terapia hormonal puede ser un tratamiento eficaz para determinados síntomas de la menopausia y tiene efectos sobre diferentes tejidos, pero su indicación depende de síntomas, edad, tiempo desde la menopausia, antecedentes y riesgos individuales. La decisión y el seguimiento deben realizarse con el profesional sanitario correspondiente.
El ejercicio aborda otros objetivos: fuerza, capacidad cardiorrespiratoria, función, composición corporal y salud musculoesquelética. Y entrenar mucho no significa que una mujer deba soportar síntomas importantes sin valorar tratamientos eficaces. Tampoco tomar terapia hormonal elimina la necesidad de actividad física.
La indicación y el seguimiento de la terapia hormonal corresponden al profesional sanitario. Un entrenador no debe recomendar iniciarla, suspenderla o modificarla. Comunicar los tratamientos y las recomendaciones médicas relevantes ayuda, en cambio, a situar el programa de ejercicio dentro de tu cuidado general.
También conviene separar los indicadores de progreso. Puedes ganar fuerza y seguir necesitando ayuda para determinados síntomas. Del mismo modo, sentirte mejor con un tratamiento no significa que todas tus capacidades físicas estén entrenadas. La coordinación parte de reconocer qué aporta cada intervención. Así es posible fijar objetivos realistas, revisar cambios y evitar que la responsabilidad de resolver todo recaiga en una sola medida.
Idea final. Terapia hormonal y ejercicio no son alternativas entre las que haya que elegir. Cuando están indicados, responden a necesidades diferentes.
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Fuentes de consulta: NHS · Tratamientos de la menopausia y la perimenopausia