No. Las recomendaciones internacionales insisten en que las personas mayores que no alcanzan los niveles recomendados deben realizar tanta actividad como permitan sus capacidades y condiciones, y que empezar con pequeñas cantidades sigue aportando beneficios.

No necesitas empezar corriendo ni entrenando como alguien que lleva décadas haciendo ejercicio. Una persona sedentaria puede empezar con caminar, levantarse de una silla, realizar ejercicios sencillos de fuerza o trabajar equilibrio y progresar desde ahí.

Edad cronológica, enfermedad y capacidad física no son variables equivalentes. El programa debe adaptarse al punto de partida real.

El primer paso puede ser conocer qué tareas realizas con facilidad y cuáles te cuestan. Esa información ayuda a elegir una dificultad asumible y a evitar comparaciones con personas que tienen otra trayectoria. Si existen enfermedades, síntomas o indicaciones médicas, deben tenerse en cuenta al organizar el programa.

Aprender los movimientos, familiarizarte con el entorno y establecer una frecuencia posible ya forma parte del proceso. Después, la progresión se construye según tu respuesta. No necesitas agotarte para justificar una sesión ni demostrar una capacidad que todavía estás desarrollando. El acompañamiento permite ajustar ejercicios y reconocer avances, con objetivos concretos que tengan utilidad para ti y puedan revisarse con el tiempo.

Idea final. No existe una edad a partir de la cual el ejercicio deje de tener sentido. Cuanto más limitada sea tu capacidad actual, más importante puede ser conservar y recuperar lo que todavía puedes entrenar.

Puedes empezar desde tu nivel actual en CLUBIK. Reserva una valoración de tu condición física y un plan progresivo para ganar confianza y trabajar las capacidades que necesitas en el día a día.

Fuentes de consulta: OMS · Directrices de actividad física y sedentarismo

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