No. El riesgo de caída aumenta con determinados cambios asociados a la edad y con problemas de salud, pero las caídas no deben considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Intervienen múltiples factores: fuerza, equilibrio, marcha, visión, medicación, enfermedades, entorno y antecedentes de caídas. Algunos pueden modificarse. Los programas de ejercicio que desafían progresivamente fuerza y equilibrio reducen el riesgo de caídas en personas mayores, razón por la que forman parte de las recomendaciones internacionales.

Además de cuidar el hueso, podemos entrenar la capacidad para mantener y recuperar la estabilidad.

El miedo a caerse puede hacer que una persona reduzca sus salidas y abandone actividades importantes. Abordarlo requiere conocer qué situaciones generan inseguridad y qué factores pueden modificarse. Si ya has sufrido caídas, conviene comentarlo con el equipo sanitario para revisar posibles causas y medidas de prevención.

En el entrenamiento, los desafíos de equilibrio deben plantearse con apoyos y condiciones adecuadas. Hacer una tarea difícil sin supervisión no la convierte en mejor ejercicio. La progresión busca ampliar tu capacidad de forma organizada. Además, revisar obstáculos del entorno y seguir las indicaciones sobre visión o medicación complementa el trabajo físico. Ningún programa elimina por completo el riesgo, pero puede contribuir a reducirlo.

Idea final. Prevenir una caída no consiste en moverte menos. Consiste en mejorar tu capacidad y reducir los factores que hacen más probable que ocurra.

En CLUBIK trabajamos fuerza y equilibrio desde tu situación real. Solicita una valoración de tu condición física y un programa adaptado para mejorar tus recursos al moverte y cuidar tu autonomía.

Fuentes de consulta: OMS · Directrices de actividad física y sedentarismo

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