Sí, algunas presentan riesgos que no compensan sus beneficios. Deben evitarse actividades con riesgo importante de traumatismo abdominal, colisión o caída, especialmente cuando las consecuencias potenciales son elevadas.
El buceo con botella también está contraindicado durante el embarazo por el riesgo relacionado con los cambios de presión. Además, deben evitarse situaciones que favorezcan una hipertermia importante, como entrenar intensamente en ambientes excesivamente calurosos. Fuera de estas circunstancias, muchas actividades pueden mantenerse mediante modificaciones.
La seguridad depende también del entorno donde entrenas. Un suelo estable, espacio suficiente y apoyos adecuados facilitan adaptar muchos movimientos. Si una actividad incluye contacto, cambios imprevisibles o posibilidad de caída, conviene valorar una alternativa que permita trabajar una capacidad similar con menor exposición a esos riesgos.
Por ejemplo, una bicicleta estática evita los problemas de tráfico y equilibrio de una salida por carretera. También es importante disponer de agua, ventilación y pausas, especialmente cuando aumenta el calor. La selección de actividades debe revisarse conforme cambia el embarazo: una opción que antes resultaba cómoda puede necesitar otra posición, menor dificultad o una sustitución en una fase posterior.
Idea final. No existen cientos de movimientos prohibidos por estar embarazada. Existen riesgos concretos que debemos identificar y evitar.
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Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo