No necesariamente. Después de un parto vaginal sin complicaciones, algunas mujeres pueden comenzar en pocos días con movimiento suave, caminar y ejercicios progresivos según tolerancia. Después de una cesárea, una lesión perineal importante o cualquier complicación, la progresión puede necesitar más tiempo y criterios específicos.

Esto es diferente de volver a correr, saltar o entrenar intensamente. La tradicional revisión alrededor de las seis semanas aporta información clínica importante, pero superar una fecha del calendario no demuestra por sí solo que el cuerpo esté preparado para cualquier carga.

La revisión sanitaria y la valoración de la condición física aportan información diferente y complementaria. Una puede identificar problemas de cicatrización o complicaciones; la otra ayuda a ajustar las demandas del entrenamiento. Sentirte preparada para pasear no significa que ya toleres una clase intensa, pero tampoco que debas permanecer inactiva hasta poder hacerla.

El retorno puede organizarse por objetivos y respuesta a la actividad. Importa cómo te encuentras al moverte y después, y si aparecen o aumentan molestias. Progresar implica introducir cambios asumibles y revisarlos. Ante un aumento del sangrado, dolor relevante o empeoramiento de los síntomas, corresponde detener la progresión y consultar, sin esperar a una fecha concreta.

Idea final. El posparto no tiene un día en el que pasas de “no preparada” a “preparada”. Volver al ejercicio es una progresión, no una autorización determinada únicamente por el calendario.

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Fuentes de consulta: CSEP · Actividad física durante el primer año posparto

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