No existe una “dieta de la menopausia” demostrada como necesaria para todas las mujeres. La alimentación debería cubrir suficiente proteína, energía, fibra, frutas y verduras, grasas de buena calidad y micronutrientes, dentro de un patrón nutricional sostenible.

Patrones dietéticos saludables, como el mediterráneo, se asocian con beneficios cardiometabólicos, aunque buena parte de la evidencia específicamente menopáusica sigue siendo observacional. Tampoco existen alimentos capaces de “resetear” las hormonas o acelerar específicamente un metabolismo supuestamente bloqueado por la menopausia.

Las necesidades concretas dependerán de composición corporal, actividad, objetivos, salud ósea, enfermedades y situación nutricional.

Lo cotidiano suele ser más importante que un producto con un reclamo atractivo. Organizar comidas suficientes y variadas ayuda a sostener la actividad y la recuperación. El entrenamiento también debe encajar con esa disponibilidad de energía; añadir sesiones mientras se restringe mucho la comida puede dificultar mantener una rutina tolerable.

Si tienes necesidades específicas, una enfermedad o dificultades para cubrir la alimentación, la orientación debe individualizarla un profesional de nutrición o sanitario. No es necesario empezar por suplementos ni eliminar grupos de alimentos por entrar en esta etapa. Una planificación coordinada permite que el ejercicio y la alimentación persigan objetivos compatibles, con decisiones basadas en tu situación real.

Idea final. La perimenopausia no exige comer de una forma radicalmente distinta. Exige que la alimentación responda bien a las necesidades de esta nueva etapa.

Completa el cuidado de esta etapa con un entrenamiento adaptado en CLUBIK. Solicita una valoración de tu condición física y trabajaremos fuerza y capacidad aeróbica teniendo en cuenta tus objetivos y recomendaciones nutricionales.

Fuentes de consulta: NHS · Hábitos durante la menopausia y la perimenopausia

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