En muchos casos, sí. Las mujeres que ya realizaban actividad física antes del embarazo pueden generalmente continuarla si el embarazo evoluciona sin complicaciones. Incluso determinadas actividades vigorosas pueden mantenerse en mujeres previamente acostumbradas a ellas.
Pero continuar entrenando no significa conservar exactamente las mismas cargas durante nueve meses. A medida que avanza el embarazo pueden cambiar equilibrio, tolerancia al calor, comodidad, mecánica del movimiento y respuesta al esfuerzo.
La experiencia previa permite partir de un nivel diferente; no elimina la necesidad de adaptación.
Haber entrenado durante años aporta experiencia, pero puede hacer difícil aceptar que una carga habitual deje de sentirse igual. Reducir temporalmente el peso, cambiar un ejercicio o ampliar las pausas son formas de ajustar el trabajo a una situación nueva. El objetivo de la sesión también puede evolucionar durante cada trimestre.
Conviene comunicar al equipo obstétrico el tipo de deporte que practicas, especialmente si implica esfuerzos elevados o competición. Dentro del programa, registrar sensaciones y cambios de tolerancia ayuda a tomar decisiones. Mantener una rutina no exige mantener todas sus cifras: permite conservar el vínculo con el entrenamiento mientras respondes a las necesidades actuales de tu cuerpo.
Idea final. El embarazo no borra tu experiencia deportiva, pero tampoco obliga a tu cuerpo a responder exactamente como antes.
Trae tu experiencia a CLUBIK. Solicita una valoración de tu condición física y adaptaremos el entrenamiento a esta etapa, teniendo en cuenta tu trayectoria deportiva y las indicaciones sanitarias que correspondan.
Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo