La mayoría de tumores consumen glucosa, y lactato para crecer, y para que le llegue esos nutrientes, lo que hace el tumor es crear redes de casos sangúineos a su alrededor.
Cuando hacemos ejercicio físico, nuestros músculos necesitan energía para moverse y por lo que la glucosa y el lactato, en vez de ir al tumor, va hacia nuestros músculos y por lo tanto, el ejercicio compite contra el tumor por el mismo sustrato, por lo que cuanto más va al músculo, menos va al tumor.
Además, la contracción muscular secreta mioquinas, que se ha demostrado que son antitumorales, por lo tanto el ejercicio físico es un rival metabólico del tumor.
El entrenamiento de fuerza no solo mejora los efectos secundarios de los tratamientos, sino que también mejora el pronóstico por su propiedad endocrina.

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