No. El suelo pélvico necesita generar fuerza cuando corresponde, pero también coordinarse con la respiración y la pared abdominal y ser capaz de relajarse. Por eso, contraerlo continuamente durante el día o pensar que cuanto más fuerte lo aprietes mejor no constituye una estrategia universal.

En algunas mujeres el problema predominante será debilidad. En otras pueden coexistir dolor, exceso de tensión o dificultad para coordinar correctamente la contracción y la relajación. La presencia de escapes, sensación de peso, dolor pélvico o dificultades importantes durante el ejercicio justifica valorar qué está ocurriendo antes de limitarse a añadir más contracciones.

Respirar y coordinar un esfuerzo es más complejo que mantener una contracción permanente. La respuesta necesaria cambia al levantar un objeto, caminar o descansar. Por eso, repetir una consigna sin comprobar cómo la ejecutas puede resultar poco útil, especialmente cuando existe dolor o dificultad para relajar la zona.

Si notas molestias, lo adecuado es una valoración sanitaria específica que oriente el trabajo. Después, el entrenamiento puede incorporar esas indicaciones y una progresión tolerable de las tareas. También conviene comunicar si un ejercicio aumenta la presión, el dolor o los escapes. Aprender a reconocer esas respuestas permite ajustar la sesión y evita asociar cada movimiento con la obligación de apretar más.

Idea final. Un suelo pélvico funcional no es el que permanece contraído. Es el que puede responder, coordinarse y relajarse cuando la tarea lo necesita.

En CLUBIK te ayudamos a trasladar las recomendaciones de tu recuperación al entrenamiento. Solicita una valoración de tu condición física y construyamos un plan que respete tu situación y tus necesidades.

Fuentes de consulta: CSEP · Actividad física durante el primer año posparto

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