Comparación de distintos tipos de entrenamiento en personas con sobrepeso y obesidad.
Comparative efficacy of exercise training modes on systemic metabolic health in adults with overweight and obesity: a network meta-analysis of randomized controlled trials
Autores: H. Wang et al. (2024)
- Frontiers in Endocrinology: Frontiers – Comparative efficacy of exercise training modes
- Versión indexada en PubMed Central: PubMed Central – Network Meta-analysis
Lo que nos demuestra éste metaanálisis es la comparación de ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza y entrenamiento combinado e HIIT. Sacando conclusiones tales como:
- Que todos los tipos de ejercicios mejoran la salud metabólica.
- El ejercicio aeróbico fue el más eficaz para reducir peso e IMC (Indice de Masa Corporal).
- El HIIT destaco en la mejora de la composición corporal y la capacidad cardiorrespiratoria.
- El entrenamiento combinado ofrece beneficios muy completos para la salud cardioetabólica.
El ejercicio mejora el metabolismo incluso antes de perder mucho peso:
Wang H. et al. (2024)
Comparative efficacy of exercise training modes on systemic metabolic health in adults with overweight and obesity
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fendo.2023.1294362/full
La observación y objetivo de éste estudio fue que se trabajó bajo el prisma de muchas disciplinas deportivas, de modo que:
- Se relajó y estabilizó la mejora de la sensibilidad a la insulina
- Disminuyó la presión arterial,
- Mejoró los niveles de colesterol y triglicéridos,
- Redujo el riesgo cardiometabólico incluso cuando la pérdida de peso es modesta.
1) La combinación de fuerza y ejercicio aeróbico, es el tratamiento más efectivo. El cual demuestra que, tras revisar numerosos ensayos clínicos el entrenamiento de fuerza más ejercicio aeróbico es el programa más eficaz ya que ayuda a conservar masa muscular durante la pérdida de peso, mejora la función física y reduce la grasa corporal de forma significativa.
A systematic review on the effectiveness of diet and exercise in the management of obesity
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37084486/
2) El entrenamiento de fuerza preserva músculo durante la pérdida de peso. Demostrando en personas con obesidad que realizan pérdida de peso, conservan mayor masa muscular, aumentan la fuerza, mantienen mejor la funcionalidad y mejoran distintos marcadores cardiometabólicos.
Binmahfoz A. et al. (2025)
Effect of resistance exercise on body composition, muscle mass and cardiometabolic health...
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40909191/
3) Programas de ejercicio y nutrición consiguen pérdidas de peso clínicamente relevantes
Rotunda W. et al. (2024)
Weight Loss in Short-Term Interventions for Physical Activity and Nutrition
https://www.cdc.gov/pcd/issues/2024/23_0347.htm
RLa revisión realizada y publicada por los Centers fir Disease Contro and Prevention (CDC) concluyeron que:
- Los programas que combinan actividad física y educación nutricional consiguen pérdidas de peso clínicamente relevantes.
- Mejoran la adherencia.
- Disminuyen factores de riesgo cardiovascular.
- Incluso intervenciones relativamente cortas producen beneficios medibles.
Beneficios del ejercicio en personas con sobrepeso
1) El ejercicio aeróbico reduce peso, grasa corporal y perímetro de cintura.
Jayedi A. et al. (2024)
Aerobic Exercise and Weight Loss in Adults: A Systematic Review and Dose-Response Meta-analysis
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39724371/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11672165/
Se analizaron más de 100 ensayos clínicos con casi 7000 personas con sobrepeso u obesidad donde se concluyó que:
- ≥150 minutos/semana de ejercicio aeróbico producen reducciones clínicamente relevantes del perímetro de cintura.
- Disminuye el porcentaje de grasa corporal.
- Reduce el peso corporal de forma dosis-dependiente.
- Con 300 minutos/semana los beneficios son aún mayores.
La combinación de ejercicio y restricción calórica es la estrategia más eficaz. Comparando distintas categorías según objetivos de resultados:
- ejercicio solo
- dieta sola
- dieta + ejercicio
- ayuno intermitente + ejercicio
Haciendo que la conclusión final y principal fueran que la combinación de ejercicio y alimentación consigue la mayor reducción de grasa corporal preservando mejor la masa muscular al igual que también mejora la composición corporal de forma superior a cualquiera de las intervenciones por separado. Es decir, que combinar un buen hábito alimenticio junto con un buen hábito de ejercicio y actividad, los resultados son más sanos, evidentes y duraderos en el tiempo
Xie Y. et al. (2024)
A Systematic Review and Network Meta-analysis
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39275322/
Entrenamiento de fuerza y guía clínica sobre ejercicio durante la terapia hormonal en cáncer de próstata.
Resistance Exercise Training Increases Muscle Mass and Strength in Prostate Cancer Patients on Androgen Deprivation Therapy
Autores: Houben LHP et al.
Exercise Interventions for Men with Prostate Cancer: Practical Advice for Clinical Care
Autora: Kerri Winters-Stone
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36534950/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9997646/
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36914527/
European Urology Focus
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2405456923000640
Todos estos artículos, lo que acaban demostrando y anunciando que los beneficios que la actividad física en pacientes con cáncer de próstata y riñón generan, son esenciales para una buena recuperación y adaptación a las condiciones actuales e individuales de cada uno de los pacientes que lo sufren de tal manera que consiguen:
- Un gran y buen aumento (de calidad) de masa muscular.
- Incremento de la fuerza para, entre otras cosas, poder absorber y asumir todas las necesidades de poder afrontar un tratamiento y/o recuperación de una intervención o diagnóstico de cáncer de próstata y/o riñón.
- Hay una mejora considerable de la capacidad aeróbica por lo que el cuerpo está preparado para aguantar altas capacidades de resistencia en relación a sus necesidades bajo el tratamiento.
- Finalmente contrarresta muchos de los efectos secundarios de la terapia de deprivación androgénica (ADT).
Por la contra, todo esto:
- Reduce la fatiga pudiendo ayudar a reducir las dificultades en el momento de trabajar para la mejora de la situación en la que actualmente se encuentre el paciente.
- mejora la calidad de vida y estado de ánimo.
- disminuye efectos secundarios de los tratamientos,
- mejora la fuerza y la función física.
Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31626055/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8576825/
El ejercicio físico es seguro y beneficioso para la mayoría de pacientes con cáncer tanto de próstata y riñón.
Campbell KL et al. (2019)
Exercise Guidelines for Cancer Survivors: Consensus Statement from International Multidisciplinary Roundtable
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31626055/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8576825/
Es probable que sea uno de los documentos más importantes de los que se puede haber publicado sobre ejercicio físico oncológico de próstata y riñón. Concluyendo que dicha actividad física, junto con un buen tratamiento (si procede) y seguimiento del profesional sanitario, junto con recomendaciones y aplicaciones del y al personal deportivo especializado en la actividad física oncológica, hay la posibilidad de tener grandes posibilidades de éxito para los pacientes implicados en la actividad que pueden hacer de su espacio de vida, una zona si más no, mas y mejor confortable en relación a un posible diagnóstico más complejo por falta de dicha actividad física.
Beneficios tales como, por ejemplo, que:
- s seguro la aplicación de la actividad física en pacientes que sufren ésta patología tanto durante como después del tratamiento, pue son existe contraindicación alguna para su realización.
- Hay una gran disminución de la fatiga pudiendo crear gran autonomía a la persona implicada, al igual que la ansiedad y depresión por pasar por el proceso y los efectos adversos y secundarios.
- Se ve reflejada y estudiada la mejora de la calidad de vida de la persona que practica actividad física adaptada en condición de su estado tanto físico como de ánimo.
- La fuerza muscular y la función física del cuerpo se ve mejorada exponencialmente de cara a la mejora del tratamiento ya que ayuda a combatir procesos oncológicos, sobre todo a nivel emocional y científico siempre acompañado y asesorado por personal cualificado tanto médico como deportivo.
- La gran conclusión a la que se llega es que hay que evitar en medid de lo posible el sedentarismo y fomentar y obligar (siempre con criterio), a que las personas afectadas tengan la posibilidad de realizar actividad física adaptada a sus necesidades para una buena mejora de su salud en relación al cáncer de próstata y renal, aunque la incidencia en este último es menor.
El ejercicio mejora la calidad de vida y reduce la fatiga en pacientes con cáncer de próstata.
Exercise Interventions for Men with Prostate Cancer: A Clinical Consultation Guide (2023)
https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2405456923000640
Este documento resume la evidencia clínica disponible y concluye que el ejercicio:
- reduce la fatiga
- mejora la calidad de vida
- mejora la función física
- mejora la fuerza muscular
- reduce la pérdida funcional asociada a los tratamientos
- ayuda a controlar los efectos secundarios de la terapia hormonal
Además, ofrece recomendaciones prácticas para que los profesionales sanitarios prescriban ejercicio de forma segura durante las diferentes fases del tratamiento.
El entrenamiento de fuerza mejora la masa muscular, la fuerza y la capacidad física en hombres con cáncer de próstata tratados con terapia hormonal
Houben LHP et al. (2022)
Resistance Exercise Training Increases Muscle Mass and Strength in Prostate Cancer Patients Receiving Androgen Deprivation Therapy: Systematic Review and Meta-analysis
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36802081/
https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9997646/
Éste artículo demuestra que hacer ejercicio con un seguimiento estricto, individualizado y profesional con las actividades correctas, pesos adecuados, series y repeticiones adecuadas también, junto con una continuidad constante, hacen que:
- aumenta la masa muscular
- mejora la fuerza
- mejora la capacidad aeróbica
- disminuye los efectos secundarios de la terapia hormonal (ADT)
- mejora la composición corporal
Uno de los mayores problemas de la terapia hormonal es la pérdida de músculo y el aumento de grasa corporal. El ejercicio de fuerza es actualmente una de las mejores herramientas para combatir estos efectos.
La actividad física se asocia con una menor mortalidad después del cáncer de mama:
Cariolou, M. et al. (2023). Postdiagnosis recreational physical activity and breast cancer prognosis: Global Cancer Update Programme systematic literature review and meta-analysis.
Se quiso demostrar que la actividad física recreativa y con diversión, tiene una gran connotación positiva a las pacientes con diagnóstico de cáncer de mama. Una mayor actividad física se asoció con una reducción de hasta aproximadamente el 48 % de la mortalidad por cualquier causa y del 38 % de la mortalidad específica por cáncer de mama, especialmente al aumentar la actividad hasta alrededor de 20 MET-horas semanales. (gasto energético en reposo).
Con este estudio no se quiso decir en ningún momento que, gracias a la actividad física y la ciencia, se pudiera conseguir que el cáncer no volviera. Lo que se demostró es que gracias a ello, generamos más capacidades tanto físicas como emocionales de poder afrontar un tratamiento, diagnóstico evolución o involución del cáncer en sí.
Concluyendo el estudio, se sacaron conclusiones positivas tales como:
- Menor riesgo de mortalidad por cualquier causa.
- Menor mortalidad específica por cáncer de mama.
- Mejor salud cardiovascular y metabólica.
- Mejor control del peso y conservación de masa muscular.
- Menor riesgo de otras enfermedades crónicas.
Fueron estudios donde se dedicaron los esfuerzos en la observación más que en los resultados finales de la aplicación haciendo que fueran o fuesen estudios perceptivos de resultados.
El ejercicio no sustituye a la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la hormonoterapia ni a los controles oncológicos. Debe entenderse como una herramienta complementaria dentro del tratamiento y la supervivencia.
La evidencia científica respalda que el ejercicio adaptado puede:
- Reducir la fatiga y mejorar la calidad de vida.
- Aumentar la fuerza sin empeorar necesariamente la linfedema.
- Asociarse con una mayor supervivencia y menor mortalidad.
Una de las certezas que se abocaron en éste estudio como en casi todos los estudios realizados en éste ámbito, fue que la prescripción del ejercicio debe individualizarse según el tratamiento, la cirugía, la presencia de metástasis óseas, el riesgo cardiovascular, el linfedema, la neuropatía, la anemia y el estado general de la paciente. En personas con complicaciones o tratamientos activos, es especialmente recomendable la coordinación con oncología, fisioterapia y profesionales especializados en ejercicio oncológico.
El entrenamiento de fuerza puede ser seguro incluso cuando existe linfedema
Schmitz, K. H. et al. (2009). Weight Lifting in Women with Breast-Cancer–Related Lymphedema. The New England Journal of Medicine, 361, 664–673. DOI: 10.1056/NEJMoa0810118.
- PubMed:
PubMed - Weight Lifting in Women with Breast-Cancer–Related Lymphedema - DOI (The New England Journal of Medicine):
DOI oficial (NEJM)
A principios de los 2000, se hizo un ensayo clínico con más e 140 mujeres con cáncer de mama con linfedema estable haciendo entrenamiento de fuerza con material adecuado a las condiciones de cada una durante un año dos sesiones semanales.
Un 11% de las mujeres totales del estudio, experimentaron una inflamación aproximadamente igual a las que pertenecían a un grupo de control que era del 12%.
El grupo que entrenaba la fuerza, mejoró la misma, redujo la intensidad de los síntomas y presentó menos exacerbaciones del linfedema evaluada por especialistas pasando de un 14% frente al 29%
La conclusión fue bastante clara, pues hubo principales beneficios como:
- Aumento de la fuerza del tren superior e inferior.
- Reducción de la percepción de pesadez y otros síntomas.
- Menor número de exacerbaciones del linfedema.
- Mejora de la confianza para utilizar el brazo afectado.
- Mayor capacidad para cargar bolsas, vestirse o realizar tareas domésticas.
A partir de estudios como éste, se cambió la percepción de que la mujer que era oprada de un cáncer de mana, debía evitar hacer ejercicio cuando lo que se demostró que haciendo todo lo contrario, había unas posibilidades aún mayores de poder trabajar correctamente el proceso oncológico con mayores resultados positivos a la hora de levantar peso y mejorar la calidad de vida tanto física como emocional de la mujer afectada
La clave fue realizar sesiones adaptadas de manera individual según necesidades de manera progresiva y controlada y bajo supervisión de un especialista deportivo que tenga nociones de entrenamiento oncológico.
Se usaron prendas compresivas ajustadas según la necesidad de cada una demostrando que el ejercicio bien trabajado y prescrito, puede ser seguro y beneficioso.
El ejercicio reduce la fatiga y mejora la calidad de vida
Zhou, R. et al. (2024). Effects of Exercise on Cancer-Related Fatigue in Breast Cancer Patients: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials.
- PubMed:
PubMed - Effects of Exercise on Cancer-Related Fatigue in Breast Cancer Patients - Artículo completo (Open Access):
MDPI - Artículo completo
Después de realizar unos ensayos con un número de mujeres que padecían cáncer de mama, los resultados respaldan los que los programas de ejercicio ayudan a reducir la fatiga relacionada con e cáncer, uno de los síntomas más frecuentes y limitantes durante y después del tratamiento al que se ha expuesto.
Se concluye que, los beneficios principales y más destacables son:
- Disminución de la fatiga relacionada con el cáncer.
- Mejora de la capacidad física.
- Mayor autonomía para realizar actividades cotidianas.
- Mejor percepción de la calidad de vida.
- Posible mejora del estado emocional y del sueño.
El beneficio no consiste solamente en que la mujer que sufre el cáncer de mama, “se encuentre más en forma”. Una reducción de la fatiga puede ayudarle a levantarse de la cama, caminar, cocinar, trabajar o mantener cierta vida social con menos agotamiento.
El ejercicio debe adaptarse al momento del tratamiento, al nivel de fatiga, a los efectos secundarios y a la condición física de cada paciente. Generalmente se combinan ejercicio aeróbico, fuerza y movilidad.








