¿Puedo seguir entrenando si ya hacía ejercicio antes del embarazo?

En muchos casos, sí. Las mujeres que ya realizaban actividad física antes del embarazo pueden generalmente continuarla si el embarazo evoluciona sin complicaciones. Incluso determinadas actividades vigorosas pueden mantenerse en mujeres previamente acostumbradas a ellas.

Pero continuar entrenando no significa conservar exactamente las mismas cargas durante nueve meses. A medida que avanza el embarazo pueden cambiar equilibrio, tolerancia al calor, comodidad, mecánica del movimiento y respuesta al esfuerzo.

La experiencia previa permite partir de un nivel diferente; no elimina la necesidad de adaptación.

Haber entrenado durante años aporta experiencia, pero puede hacer difícil aceptar que una carga habitual deje de sentirse igual. Reducir temporalmente el peso, cambiar un ejercicio o ampliar las pausas son formas de ajustar el trabajo a una situación nueva. El objetivo de la sesión también puede evolucionar durante cada trimestre.

Conviene comunicar al equipo obstétrico el tipo de deporte que practicas, especialmente si implica esfuerzos elevados o competición. Dentro del programa, registrar sensaciones y cambios de tolerancia ayuda a tomar decisiones. Mantener una rutina no exige mantener todas sus cifras: permite conservar el vínculo con el entrenamiento mientras respondes a las necesidades actuales de tu cuerpo.

Idea final. El embarazo no borra tu experiencia deportiva, pero tampoco obliga a tu cuerpo a responder exactamente como antes.

Trae tu experiencia a CLUBIK. Solicita una valoración de tu condición física y adaptaremos el entrenamiento a esta etapa, teniendo en cuenta tu trayectoria deportiva y las indicaciones sanitarias que correspondan.

Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo


¿Puedo empezar a hacer ejercicio si antes del embarazo era sedentaria?

Sí, si no existen contraindicaciones. No es necesario haber entrenado antes de quedarse embarazada para beneficiarse del ejercicio. Lo que cambia es el punto de partida. Una mujer previamente sedentaria debería comenzar con cantidades pequeñas de actividad y una progresión gradual, en lugar de iniciar repentinamente un programa exigente.

Caminar, bicicleta estática o ejercicios de fuerza adaptados pueden ser opciones, dependiendo de capacidad, síntomas y preferencias. El embarazo no es el momento de “recuperar el tiempo perdido”, pero tampoco obliga a esperar al posparto para empezar a mejorar la condición física.

Empezar puede consistir en incorporar paseos breves y aprender movimientos sencillos con apoyos estables. La primera meta es conocer tu respuesta, adquirir confianza y establecer una frecuencia realista. El aumento de actividad debe ser gradual; no necesitas cambiar de golpe la duración, la dificultad y el número de sesiones.

También importa elegir actividades que te resulten agradables y puedas repetir. Si un día aparecen más molestias o cansancio, el programa puede ajustarse. Esa flexibilidad ayuda a mantener el hábito sin convertirlo en una obligación imposible. El acompañamiento profesional aporta una estructura para saber desde dónde comienzas y cómo modificar el entrenamiento conforme avances y cambien tus necesidades.

Idea final. No haber entrenado antes del embarazo no impide empezar durante él. Lo importante es que la dosis inicial corresponda a tu capacidad actual.

En CLUBIK puedes empezar desde tu nivel actual. Contacta con nosotros y solicita un plan de entrenamiento adaptado al embarazo, con progresión y seguimiento de tu condición física.

Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo

 

 


¿Qué ejercicio debería hacer durante el embarazo?

No existe un único ejercicio óptimo. En embarazos sin contraindicaciones, las recomendaciones incluyen una combinación de actividad aeróbica y fortalecimiento muscular, adaptada a la condición física y experiencia previa.

Como referencia general, se recomiendan al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, distribuidos durante la semana. Pero 150 minutos son una recomendación poblacional, no una obligación que deba alcanzarse inmediatamente.

Una mujer previamente sedentaria puede empezar con cantidades pequeñas y progresar. Una mujer entrenada puede tolerar cargas muy diferentes.

Combinar modalidades significa que cada parte del programa tiene una función. Caminar a un ritmo cómodo pero activo o utilizar una bicicleta estática puede trabajar la capacidad aeróbica. Los ejercicios de fuerza permiten mantener recursos para las tareas diarias. La selección concreta depende también de las molestias, la estabilidad y las actividades que disfrutas.

No es necesario concentrar todo el movimiento en sesiones largas. Organizarlo en periodos asumibles puede facilitar la continuidad, especialmente si hay náuseas o cansancio. El programa debe dejar espacio para revisar la respuesta al esfuerzo y avanzar sin prisas. Una recomendación útil es aquella que puedes integrar y adaptar a tu vida real.

Idea final. La recomendación general orienta cuánto moverse. La prescripción individual decide cómo hacerlo en cada embarazo.

Solicita tu valoración inicial en CLUBIK. Te ayudamos a organizar un programa de fuerza y actividad aeróbica que encaje con tu punto de partida y con la evolución de tu embarazo.

Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo


¿Hay embarazos en los que el ejercicio debe limitarse o evitarse?

Sí. Aunque la mayoría de las embarazadas pueden mantenerse activas, determinadas complicaciones obstétricas o enfermedades maternas pueden contraindicar el ejercicio o requerir una prescripción específica. No todas tienen la misma importancia.

Algunas situaciones pueden impedir temporalmente el ejercicio de intensidad moderada o vigorosa; otras permiten mantenerse activa con modificaciones y seguimiento clínico. Por eso, una complicación del embarazo no debería resolverse aplicando automáticamente ni “reposo” ni “ejercicio”. Debe identificarse primero cuál es el problema y qué riesgo supone.

No corresponde a una rutina de internet decidir si una complicación permite entrenar. Esa decisión necesita la valoración del equipo obstétrico, que puede concretar qué esfuerzos conviene limitar y cuándo revisar la situación. Informar de cambios en el seguimiento del embarazo también forma parte del cuidado durante el programa.

Además, limitar una actividad no siempre significa que todas las demás estén restringidas. El margen para moverse dependerá del problema concreto y de su evolución. Cuando exista autorización para entrenar, las indicaciones deben traducirse en decisiones prácticas: qué ejercicios realizar, con qué intensidad y qué síntomas obligan a suspender la sesión. Así se evita improvisar con información incompleta.

Idea final. La pregunta no es solamente si estás embarazada. Es cómo está evolucionando ese embarazo y si existe alguna condición que cambie la seguridad del ejercicio.

Si tu equipo sanitario considera adecuado el ejercicio, contacta con CLUBIK. Valoraremos tu condición física para plantearte un entrenamiento que respete esas indicaciones y pueda ajustarse a tu evolución.

Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo


¿Es seguro hacer ejercicio durante el embarazo?

En un embarazo sin contraindicaciones médicas u obstétricas, sí. La actividad física y el ejercicio se consideran seguros y recomendables durante el embarazo. No se ha demostrado que el ejercicio habitual en un embarazo no complicado aumente el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro o bajo peso al nacer.

Además, mantenerse activa puede mejorar la condición física y reducir el riesgo de algunas complicaciones maternas, como diabetes gestacional o trastornos hipertensivos. Esto no significa que cualquier actividad sea apropiada en cualquier momento. El embarazo modifica progresivamente la respuesta cardiovascular, respiratoria, musculoesquelética y térmica al ejercicio.

Adaptar el ejercicio empieza por conocer tu actividad previa, las semanas de gestación y las indicaciones del equipo que sigue tu embarazo. Una misma sesión puede resultar cómoda al principio y necesitar cambios más adelante. Ajustar la duración, los apoyos o los descansos permite seguir trabajando sin perseguir el rendimiento que tenías antes.

Por ejemplo, mantener fuerza para levantarte, cargar objetos cotidianos o caminar con comodidad puede ser un objetivo más útil que superar una marca. También conviene revisar cómo te encuentras durante la sesión y después. Entrenar con criterio implica acompañar los cambios de tu cuerpo y modificar el plan cuando sea necesario.

Idea final. Un embarazo normal no es una contraindicación para hacer ejercicio. Es una situación fisiológica en la que el ejercicio debe evolucionar con el embarazo.

En CLUBIK te ayudamos a convertir estas recomendaciones en un entrenamiento adaptado. Solicita una valoración inicial de tu condición física y empieza con un plan acorde con tu embarazo y las indicaciones de tu equipo sanitario.

Fuentes de consulta: CSEP y SOGC · Actividad física durante el embarazo · NHS · Ejercicio durante el embarazo


Revisión de intervenciones de entrenamiento para el suelo pélvico

Piernicka M. et al. (2025)

Training Interventions Used in Postmenopausal Women to Improve Pelvic Floor Muscle Function

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12251402/

Esta revisión analiza distintos programas de entrenamiento y concluye que el ejercicio específico del suelo pélvico mejora:

  • La fuerza de la musculatura perineal,
  • La continencia urinaria,
  • La funcionalidad,
  • La calidad de vida de mujeres postmenopáusicas.

Entrenamiento del suelo pélvico e incontinencia urinaria

Marcellou EG et al. (2025)

Effect of Pelvic Floor Muscle Training on Urinary Incontinence in Menopausal Women: A Systematic Review and Meta-analysis

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39615241/

El entrenamiento específico del suelo pélvico:

  • Disminuye la incontinencia urinaria,
  • Mejora la fuerza muscular,
  • Aumenta la calidad de vida,
  • Es considerado el tratamiento conservador de primera elección.

 


Efectos del entrenamiento de fuerza en mujeres postmenopáusicas sanas

González-Gálvez N. et al. (2024)

Resistance Training Effects on Healthy Postmenopausal Women: A Systematic Review with Meta-analysis

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38353251/

Este análisis confirma que el entrenamiento de fuerza produce mejoras significativas en:

  • Fuerza del tren superior e inferior,
  • Capacidad cardiorrespiratoria,
  • Funcionalidad,
  • Composición corporal,
  • Calidad de vida en mujeres postmenopáusicas.

Ejercicio durante la perimenopausia y la postmenopausia

Miszko TA et al. (2000)

A Lifetime of Fitness: Exercise in the Perimenopausal and Postmenopausal Woman

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10740756/

Aunque es un artículo clásico, sigue siendo una referencia importante porque resume cómo el ejercicio:

  • Ayuda a mantener la masa muscular,
  • Preserva la salud ósea,
  • Mejora la salud cardiovascular,
  • Favorece el control del peso,
  • Reduce el deterioro funcional asociado al envejecimiento.

 


Beneficios de los ejercicios de fuerza durante la menopausia

Capel-Alcaraz AM et al. (2023)

The Efficacy of Strength Exercises for Reducing the Symptoms of Menopause: A Systematic Review

Revista: Healthcare

https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36675477/

https://www.mdpi.com/2227-9032/11/2/196

Tras revisar la evidencia científica, los autores observaron mejoras en:

  • La fuerza de las piernas,
  • La fuerza del suelo pélvico,
  • La densidad ósea,
  • La composición corporal,
  • La función cardiovascular,
  • La calidad de vida y la actividad física.